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Indios Hopi
La Roca Profética
Escudos Volantes
Arte, Vestido y Comida
Similitud con los Sumerios
Leyendas
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Los Hopi pertenecen al grupo de antiguos habitantes de la meseta central de los EE.UU., de unos 10 000 individuos, muchos de los cuales viven en Arizona en la reserva federal Pueblo Navajo. Su cultura es similar a la de los zuñis, aunque hablan una lengua uto-azteca. Son uno de los pocos grupos aborígenes que mantienen su cultura hasta la actualidad; sus poblados son antiguos, algunos con una historia de 1000 años. Tienen fama por su elaborada cestería y las miniaturas que esculpen. En la actualidad Son propietarios y operadores de un centro cultural, un museo y un complejo hotelero. Son un pueblo amerindio del grupo shoshón de la familia lingüística yuto-azteca, miembro del grupo pueblo del área cultural del Suroeste, en el actual territorio de Estados Unidos. Los Hopi viven en un pequeño grupo de poblados autónomos ubicados en tres mesetas, o próximos a ellas, en el noreste de Arizona. Estos asentamientos, en los que se conservó la cultura hopi mucho después del dominio español y europeo, han sido objeto de intensos estudios por parte de los antropólogos.

Los indios Hopi  afirman que sus antepasados fueron visitados por seres procedentes de las estrellas que se desplazaban en escudos volantes o pájaros tronantes y dominaban el arte de cortar y transportar enormes bloques de piedra, así como de construir túneles e instalaciones subterráneas. Estos salvadores eran los “katchinas”, que significa “sabios, ilustres y respetados”. Para los Hopi los Katchinas no son dioses, son seres visibles, de apariencia humana, con conocimientos y potencial superiores a los del ser humano.

Las ceremonias religiosas más notables son los misterios ‘kachina’ de la fertilidad (el kachina es el espíritu de un antepasado, que generalmente representa un clan, simbolizado en las ceremonias por un danzante enmascarado y maquillado), y los rituales del solsticio de verano y de invierno con la adoración al Sol y al fuego. La famosa danza de la serpiente, en realidad una danza de invocación a la lluvia, es considerada una de las más espectaculares. Se ejecuta con carácter bianual hacia el día 20 de agosto y atrae a miles de visitantes.

De acuerdo con la tradición hopi, la historia de la humanidad está dividida en períodos que ellos denominan “mundos”, los cuales están separados entre sí por terribles catástrofes naturales: el primer mundo sucumbió por el fuego, el segundo por el hielo y el tercero por el agua. Nuestro actual mundo, que es el cuarto según sus profecías, está tocando a su fin, y dará paso a un nuevo mundo en un futuro no muy lejano. En total, la humanidad deberá recorrer siete periodos.

Primer Mundo: “Los Hopi hablan de cuatro mundos. El primero era el mundo en el que el Creador situó a los seres humanos. Mientras éstos vivieron en equilibrio y armonía, se les permitió residir allí. Cuando rompieron la armonía con el Espíritu, éste decidió efectuar una depuración. Las personas que estaban dispuestas a seguir el camino sagrado, fueron enviadas a la Tierra, donde estarían protegidas. El lugar que ocuparon en la tierra fue el Gran Cañón, una zona de emergencia. Es un hoyo que se adentra en el suelo. Nadie conoce la profundidad que tiene (se descubrió otro hoyo parecido en Arizona, que fue considerado un “respiradero” para el planeta, por cuanto sale aire de él constantemente). Se dijo a los moradores del primer mundo que bajasen al hoyo y llevasen comida, para permanecer allí seguros en tanto durase la depuración.

“Entonces el Creador hizo que los volcanes entraran en erupción, arrojando rocas volcánicas por toda la región. Las erupciones provocaron también la efusión de gases que se extendieron sobre la tierra y mataron a todos aquellos que no se habían escondido en su refugio todo el tiempo que el Creador les había prescrito”.

Segundo Mundo: “Una vez terminada la depuración, salieron de nuevo y repoblaron la Tierra. Era el segundo mundo. Sus habitantes vivieron en él durante más tiempo que el primero. Pero volvieron a perder su equilibrio. Creyeron que ya conocían todas las respuestas, y dejaron de escuchar al Espíritu. El Creador consideró que había llegado el momento de una nueva purificación. Esta vez se pidió a los guardias espirituales que protegían a los Polos Norte y Sur que abandonaran sus puestos y dejasen que la Tierra girara libremente. Y la Tierra giró libremente. Fue un cambio polar. Los Vendavales azotaron el planeta y vastos campos de hielo se extendieron sobre él. Fue una depuración muy intensa. A partir de ese momento, la asimilación de conocimiento resultaría un poco más difícil”.

Tercer Mundo: “En el tercer mundo, los seres humanos poblaron la Tierra con mucha mayor extensión a como lo habían hecho antes. Para entonces habían conquistado un conocimiento y unas aptitudes muy superiores. Construyeron grandes ciudades y máquinas capaces de hacer cosas muy diversas, incluso máquinas que podían volar. Emprendieron guerras entre ciudades, y establecieron límites en la tierra y declararon la pertenencia de determinadas parcelas a una persona o tribu. Inventaron el cristal y lo utilizaron con objetivos destructivos. Descubrieron tipos de rayos que eran también capaces de destruir. El Espíritu presenciaba todo esto con pesar.

“Una vez más el creador vio llegada la hora de una depuración. En esta ocasión hizo que las aguas de los océanos se desbordasen y cayeran grandes diluvios del cielo. Esta depuración adoptó la forma de una gigantesca inundación (obsérvese el parecido con el relato bíblico del Arca de Noé. “Entonces, la gente llamada a sobrevivir en este continente - un hombre con sus dos hijos y sus familias - fue sumida en un estado de animación suspendida y encerrada en el interior de unos tubos huecos. Flotaron sobre el agua hasta que éstas se retiraron, después, salieron a la tierra. El padre quiso rememorar algunas de las viejas tradiciones, pero el Creador le hizo desistir de ello. Los dos hijos y sus familias deseaban seguir la senda del Creador. A uno de ellos se le encomendó que viajara al Este y repoblara la Tierra, mientras que el otro se dirigió al Oeste. El que siguió el camino del Oeste fue el primer Hopi. El que se trasladó al este fue llamado el Verdadero Hermano Blanco…”

Los relatos Hopi dan cuenta de tres mundos diferentes antes del actual. El primer mundo fue destruido por el fuego, dato corroborado por el período de actividad volcánica que asoló Arizona alrededor de 250.000 años atrás y que dejó huellas irrefutables. El segundo mundo fue destruido por el hielo, lo que coincide con la terrible glaciación que descendió hasta Arizona hace alrededor de 100.000 años. En cuanto al tercer mundo, fue destruido por el agua, lo que corresponde al diluvio - universal - que asoló Arizona hace unos 12.000 años, con motivo de la fusión del hielo al finalizar el período glacial precedente.

“Una vez establecidos en sus tierras, guiadas por la estrella azul Kachina, se les encomendó que aguardaran la llegada del Verdadero Hermano Blanco. Entonces llegaron los españoles, y los Hopi preguntaron: ¿Sois vosotros el Verdadero Hermano Blanco? Pero los españoles replicaron: ¿Dónde está el oro, dónde está el hierro amarillo?, Y los Hopi supieron que no lo eran.

Cuando llegaron los demás europeos, los Hopi preguntaron: ¿Sois vosotros el Verdadero Hermano Blanco?, Pero aquellas gentes sólo deseaban ir a California, y respondieron: allí es donde está el oro. Nos vamos a California”.

Los Hopi tienen lápidas de piedra. En ellas hay inscripciones alusivas a todo cuanto ocurrirá después de la próxima depuración. Esas lápidas anunciaron a los Hopi que primero llegarían gentes acompañadas de extraños animales tirando de cajas (vagonetas) y que más tarde las cajas se moverían por sí solas (trenes y automóviles). Les dijeron también que se extendería un hilo plateado a través de la tierra: la carretera 66. Leyeron también que verían telas de araña en el cielo a través de los cuales la gente podría hablar (líneas telefónicas), y que llegaría el momento en que el águila caminaría sobre la luna. Cuando el astronauta americano Neil Amstrong bajó de su nave espacial al suelo lunar y dijo: “El águila ha tomado tierra”, se cumplió la profecía Hopi. Averiguaron así mismo que llegaría la hora en que dos potencias sacudirían la Tierra por dos veces. El símbolo de una de ellas sería el Sol naciente (Japón), y el de la otra sería el signo de las cuatro direcciones (Alemania).

Durante la Primera Guerra Mundial, los alemanes usaron la cruz de Malta como insignia propia; en la segunda, adoptaron la esvástica (invertida), ambos símbolos de las cuatro direcciones. Se dijo a los Hopi que en el transcurso de este granconflicto, una potencia vertería una calabaza de cenizas desde el cielo, que haría hervir los ríos y mataría los peces. Se trataba de la bomba atómica.

También se dijo al pueblo Hopi que viajaría a un lugar donde se reunirían todas las naciones del mundo y trataría de hablarles para convencerlas de que volvieran a las costumbres sagradas.

Representantes Hopi fueron cuatro veces al edificio de las naciones Unidas… no les fue permitido dirigirse a toda la Asamblea General.

Las profecías habían advertido que si esto ocurría, la hora de la depuración sería inminente. De modo que los Hopi regresaron a sus tierras.

Cuarto Mundo: La cuarta depuración se produciría de dos maneras. Una forma supondría la acción de los cuatro elementos. Esto implica que asistiríamos a grandes inundaciones en muchos lugares, los vientos más intensos que hubiésemos visto jamás, temblores de tierra y erupciones volcánicas. Veríamos como la tierra, el agua, el fuego y el aire participan en el proceso de depuración. La otra forma en que se llevaría a cabo la depuración tendría como protagonista a un pueblo de piel rojiza. Un día llegaría a esta tierra y la conquistarían. Se advirtió a los Hopi que, si esto sucedía, no debían salir de sus casas porque habría una sustancia en el aire que los mataría.

“… se dijo a los Hopi que, después de la purificación, los supervivientes quizá conservarían la misma religión que tenían; o tal vez buscaran una nueva, o incluso podrían haber evolucionado hasta tal punto, que ya no necesitarían religión alguna…”

Los indios Hopi viven actualmente en una reserva india en Arizona. Su historia, emparentada en la lejanía de los tiempos con los antiguos mayas, se traspasa de generación en generación por transmisión oral. En Arizona está la reserva del pueblo Hopi, una tribu de indios norteamericanos derivada de antiguas tribus de Mesoamérica. El investigador Erich Von Däniken, en compañía de Joseph F. Blumrich, por entonces director del departamento “Proyectos y Construcciones” de la NASA, visitó en 1970 al jefe Oso Blanco, un anciano miembro del clan Coyotes y del tribunal tribal. El les mostró en un barranco varios dibujos y garabatos rupestres que son ocultados a los forasteros y que documentan la historia de su pueblo.

Al igual que ocurre con aztecas y mayas, la historia de los hopi conoce cuatro edades del mundo, y el tiempo en que vivimos nosotros es la cuarta edad. Hace varios milenios, los antepasados de los hopi vivían en un continente en el Pacífico que llamaban Kasskara. Entonces estalló una guerra con otro continente y Kasskara empezó a hundirse en el océano. Para emigrar a otro lugar, recibieron la ayuda de los katchina, que significa “sabio ilustre y respetado”, una élite con la cual se había relacionado siempre su pueblo. Eran seres corporales del planeta Toonaotekha, que distaba mucho del Sistema Solar propio, lo cual no les impedía hacer visitas regulares a la Tierra.

Los primeros, coincidentemente con otras leyendas, creaban de forma misteriosa diversos seres humanos. Nunca hubo contacto carnal. Las mujeres elegidas quedaban encintas sin intervención de sus maridos. Lo mismo afirman el Popol Vuh, la crónica básica de los quiché-maya, y la Biblia cristiana. Algunos de estos “creados” eran seres de gran sabiduría e inteligencia, “siempre dispuestos a ayudar y nunca a destruir”.

Durante la emigración de los hopi, los katchina utilizaron para ayudarles tres métodos: “escudos volantes”, o vehículos celestes de los dioses, fueron utilizados para sacar a la clase dominante y organizadora para preparar la nueva tierra (Sudamérica); “grandes pájaros” para el transporte masivo y finalmente lanchas, canoas y otras embarcaciones que los katchina guiaron de isla en isla evitándoles desviaciones de rumbo.

En los dibujos rupestres de Oraibi, la colonia más antigua de los hopi en Arizona, se ve una mujer sentada en un escudo abombado hacia arriba, y debajo una flecha con plumas que significa “velocidad”.

Al llegar al nuevo continente, los indios se multiplicaron, formaron tribus y se separaron en clanes. Algunos emigraron hacia el norte, entre ellos los antepasados de los hopi, quienes recibieron este nombre al llegar a Oraibi y ser aceptados allí. A su vez los hopi formaron nuevas tribus que se establecieron en la alta montaña y la selva virgen, de forma semejante a los aztecas e incas.

La tradición hopi habla de la ciudad Palátquapi (tierra roja) que sus antepasados erigieron en Centroamérica y que figura como centro de las ciencias. Palátquapi tiene un edificio de tres plantas que servía para la enseñanza. Se llega a él por una escalinata en la que cada peldaño equivale a un grado más alto del saber. En la planta baja se aprende la historia de su pueblo, en la primera Historia Natural, incluida la composición de las materias (química) y el respeto a la naturaleza, reverenciada en las ceremonias hopi junto con el poder del ser deifico.

En el tercer piso se enseña Astronomía, con todos los pormenores del Sistema Solar. “Sabían que la Tierra es redonda, que una arena extremadamente fina cubre Marte, que no hay vida en Venus, Marte y Júpiter”.

Los katchinas (Ver Video) impartían la enseñanza. En la ciudad maya de Palenque se alza un gigantesco edificio de tres plantas llamado El Palacio. Ocupa una posición central y presenta aulas de distintos tamaños, hay “agua corriente” y numerosos retretes de piedra. Una torre de singular construcción bien podría haberse dedicado a la observación astronómica, y bajo tierra existen galerías también con agua corriente y sistemas de ventilación que podrían haberse dedicado a laboratorios de química.

El nombre de Palenque le viene a la ciudad por su proximidad a la aldea de Santo Domingo de Palenque, de donde parten las expediciones para su exploración desde el siglo XVI y actualmente las de turistas. De ser cierta la transmisión de Oso Blanco, los indios habrían transmitido el vocablo a los españoles, que adaptaron Palátquapi a su lenguaje, dejándolo en Palenque. Según el jefe indio, allí los dioses vivieron entre los hombres, lo que explicaría la ausencia en Palenque de las acostumbradas estelas pétreas que los mayas realizaban para recordar a los dioses. ¿Para qué recordarlos si aún estaban entre ellos? También podría explicar la existencia en los glifos de la ciudad de fechas que se remontan a miles de años antes de la existencia del pueblo maya: ¿acaso momentos señalados de aquel remoto éxodo?

Según la historia del jefe hopi, la vida en Palátquapi fue feliz durante siglos hasta que una explosión demográfica hizo necesario fundar nuevas colonias, se relajaron los lazos con la ciudad y se hicieron independientes.

La doctrina de los katchina se había diluido en la masa popular que apenas recordaban ya a sus mentores, quienes mucho antes habían abandonado las ciudades. Las ceremonias religiosas perdieron fuerza y sentido, y cada tribu se obsesionó con su propia creación, originándose nuevos dioses e ídolos.Se fundaron nuevas colonias: el poderoso clan de la serpiente se estableció en Yucatán y los Osos y Coyotes lo hicieron mucho más al norte.

En Hoteville, aldea hopi de Arizona, se celebra aún en febrero la “ceremonia de la serpiente emplumada”. Aún hoy, se reconocen en Tikal frescos y símbolos del clan hopi. Los libros Chilam-Balam, fuente de la tradición maya, confirman lo dicho por Oso Blanco: “Este es el informe sobre el descenso de un dios, luego trece dioses y luego mil dioses, que ilustraron a los sacerdotes de Chilam-Balam, Xupán, Nauat…” y “Semjasa enseñaba… cómo se cortan raíces; Armargos, la anulación de los conjuros; Baraqel, la observación de las estrellas; Kokabeel, astrología; Ezeqeel, el estudio de las nubes; Arakiel, los signos de la Tierra; Samsaveel, los signos del Sol; Seriel, los signos de la Luna…”

En su reserva de Arizona, los indios hopi mantienen aún la costumbre de elaborar máscaras y muñecos que llaman katchina o kachina y que siguen estrictamente la forma de elaboración y los mismos “diseños” desde hace muchos siglos. Estos objetos deberían por tanto dar una idea del aspecto de los modelos originales, los sabios que acompañaron a la tribu durante tanto tiempo.  Algunas de estas representaciones muestran claramente cascos o máscaras de aspecto altamente tecnológico. Otras representan los llamados katchina voladores, ataviados con alas de plumas (posiblemente una representación “primitiva”) y cascos integrales. Sin embargo, otros presentan máscaras demoniacas o con forma de animales. Tal vez puedan interpretarse como personificaciones del carácter de los katchina originales, o bien como simple representación artística de una tecnología que escapaba a su comprensión.

La lengua hopi pertenece al grupo pueblo de la rama uto-azteca de la familia azteco-tanoana. Lingüísticamente el grupo pueblo es heterogéneo, conteniendo además del hopi, las lenguas tewa y keresan, también la zuni, cuya filiación genética no está clara. Culturalmente los indios pueblo son los representantes modernos de la civilización anasazi-pueblo, una gran cultura india existente desde principios del primer milenio d. C. hasta ahora y que alcanzó su cima en la cultura de los ‘moradores de acantilados’ de los siglos XI y XIV.

Actualmente la lengua la hablan unos 2.000 indios en el norte de Arizona. La lengua hopi tiene una peculiaridad sobre la que se ha escrito mucho y es su capacidad de distinguir entre la movilidad de los sucesos puntuales por un lado y la estabilidad relativa de los sucesos permanentes por otro. En sus formas verbales un suceso a gran distancia del sujeto es contemplado como habiendo ocurrido en el pasado: a menor distancia se reduce la distancia temporal. Los verbos hopi no tienen tiempo real sino que se distinguen por el aspecto (longitud de tiempo que dura un suceso), la validez (si una acción está terminada o en desarrollo, esperada, o regular y predecible) y la ligazón de cláusulas (dando la relación temporal de dos o más verbos). Además, los verbos pueden conjugarse para mostrar que una acción ocurre en segmentos repetidos, como ríya (hace un giro rápido) y riyáyata (está girando).

Hay tres clases de nombres: animados, inanimados y vegetativos.
Los verbos son transitivos o intransitivos.
Los pronombres personales son los siguientes:

Según los Hopi un día los katchinas les dejaron, regresaron a las estrellas y los pueblos olvidaron las enseñanzas de sus maestros. Los hopi, como fieles seguidores de las tradiciones de sus antecesores, continúan esperando el regreso de sus maestros para cuando termine el mundo actual y esperando este regreso, los hopis han venido fabricando rigurosamente con el mismo diseño, generación tras generación, unas máscaras y muñecos que al igual que sus maestros llaman katchinas. Estos muñecos portan extrañas indumentarias y cascos, así como representaciones de animales con una fuerte connotación simbólica, para resaltar el carácter individual de los verdaderos katchinas o maestros a quienes representan. También estos muñecos son la forma idónea de que los niños jueguen, no se asusten y reconozcan a los katchinas cuando estos regresen de nuevo.

Según los hopis, las primeras señales proféticas que anuncian el regreso de los katchinas ya están apareciendo.




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